Autor: Patrick Spink, director de ventas para EE. UU., Manufacton
La prefabricación se ha convertido en una de las estrategias más importantes para los contratistas que buscan mejorar la productividad, hacer frente a la escasez de mano de obra y cumplir con unos plazos de proyecto cada vez más ajustados. Lo que antes se consideraba una ventaja competitiva se está convirtiendo rápidamente en una necesidad empresarial.
En ningún otro ámbito resulta esto más evidente que en sectores de alto crecimiento como los centros de datos, la industria farmacéutica y la fabricación avanzada. Estudios recientes del sector sugieren que la prefabricación puede reducir los plazos de los proyectos de centros de datos entre un 30 % y un 50 %, al tiempo que ayuda a las organizaciones a hacer frente a las limitaciones de mano de obra cualificada.
Sin embargo, a medida que los contratistas amplían sus operaciones de prefabricación, muchos descubren que la capacidad de fabricación por sí sola no es suficiente. Los procesos que funcionan para un puñado de pedidos de prefabricados suelen tener dificultades para adaptarse a medida que aumentan los volúmenes de producción, lo que genera nuevos retos en materia de planificación, programación, gestión de materiales y coordinación de entregas.
La razón no suele ser la fabricación en sí misma, sino la visibilidad.
Los líderes del sector reconocen cada vez más que el futuro de la construcción se asemeja cada vez más al de la industria manufacturera. A medida que las organizaciones adoptan la prefabricación, la gestión digital de la producción y los métodos de construcción basados en fábricas, están aplicando las lecciones aprendidas de sectores como el automovilístico y el aeroespacial, donde la visibilidad, el control de la producción y la optimización de los procesos son prácticas habituales desde hace décadas.
En eventos recientes del sector como NXT BLD, los expertos han destacado cómo la construcción industrializada y los flujos de trabajo basados en la fabricación están transformando la ejecución de los proyectos. Para los contratistas que desean ampliar con éxito la prefabricación, estas tendencias apuntan a una realidad importante: la visibilidad y la gestión de la producción están cobrando tanta importancia como la propia capacidad de fabricación.
El cambio de la construcción a la industria manufacturera
Durante décadas, los contratistas gestionaban los proyectos principalmente desde la obra. Los materiales llegaban según las necesidades, el trabajo se coordinaba sobre el terreno y los jefes de proyecto se centraban en un número relativamente reducido de proyectos activos a la vez. La prefabricación cambia por completo ese modelo.
Cuando la fabricación se traslada fuera de la obra a unas instalaciones específicas, los contratistas ya no se limitan a gestionar proyectos de construcción. Están gestionando una operación de fabricación. Este cambio plantea nuevos retos para los que muchas organizaciones no están preparadas.
Un jefe de proyecto que se siente cómodo supervisando un único proyecto puede encontrarse de repente con la responsabilidad de coordinar la producción de docenas de trabajos en curso, gestionar la disponibilidad de materiales, programar los recursos y equilibrar prioridades contrapuestas dentro de una planta de fabricación. Los procesos que funcionaban en la obra suelen tener dificultades para adaptarse a un entorno de producción.
Por qué se estanca la productividad
Muchas operaciones de prefabricación comienzan con herramientas habituales, como hojas de cálculo, cadenas de correo electrónico, pizarras blancas, notas adhesivas y unidades compartidas. Aunque estos métodos pueden funcionar a la hora de gestionar un puñado de pedidos, la complejidad aumenta rápidamente a medida que crecen los volúmenes de producción.
Sin una visibilidad centralizada, los equipos suelen tener dificultades para responder a preguntas operativas básicas:
> ¿Qué se está fabricando actualmente?
> ¿Qué pedidos corren el riesgo de sufrir retrasos?
> ¿Disponemos de los materiales necesarios para completar el trabajo programado?
> ¿Cuál es la capacidad actual del taller?
> ¿Qué proyectos deberían tener prioridad?
> ¿Dónde se producen los cuellos de botella en la producción?
Cuando no se puede responder a estas preguntas con rapidez y seguridad, la productividad se ve afectada. En lugar de tomar decisiones de forma proactiva, los equipos dedican un tiempo valioso a buscar información, localizar novedades y reaccionar ante los problemas una vez que se producen.
El coste oculto de los flujos de trabajo inconexos
Las consecuencias van mucho más allá de la ineficiencia. Cuando los equipos de fabricación dependen de sistemas inconexos, es fácil que se pase por alto información crítica. Los cambios de diseño pueden comunicarse por correo electrónico, las actualizaciones de producción pueden figurar en hojas de cálculo y los plazos de entrega pueden gestionarse en otros sistemas. El resultado suele ser la necesidad de volver a realizar el trabajo.
Un conjunto puede fabricarse utilizando información obsoleta, enviarse a la obra y descubrirse que es incorrecto al llegar. El contratista debe entonces modificar el componente in situ o devolverlo para que se modifique. Ambas opciones son costosas.
Los flujos de trabajo inconexos también generan incertidumbre en toda la organización. Los equipos sobre el terreno no pueden planificar las instalaciones con seguridad. A los jefes de proyecto les cuesta comunicar calendarios de entrega precisos. Los contratistas generales se quedan a la espera de novedades. Los clientes pierden confianza. En muchos casos, el problema no es que los equipos carezcan de información. La información existe. Simplemente está dispersa entre múltiples sistemas y personas.
Por qué es importante la visibilidad de la producción
La visibilidad de la producción consiste en tener acceso a información en tiempo real sobre cada fase del proceso de prefabricación. Un responsable de producción debe ser capaz de conocer, en todo momento, la capacidad de la planta, la disponibilidad de mano de obra, el estado de los materiales, el avance de la producción, los plazos de entrega y las prioridades del proyecto.
Esta visibilidad sigue siendo un reto para muchas organizaciones. Según un estudio recente del sector, menos del 30 % de los contratistas realizan un seguimiento integrado de la productividad en el VDC, el rendimiento del taller y la logística de materiales. A medida que la fabricación cobra cada vez más importancia en la ejecución de los proyectos, los flujos de trabajo inconexos pueden crear puntos ciegos que afectan a la fiabilidad de la planificación, al cumplimiento de los plazos y a la eficiencia operativa.
Cuando existe esa visibilidad, las organizaciones pueden ir más allá de la mera reacción ante los problemas y empezar a gestionar la producción de forma proactiva. Resulta más fácil identificar los riesgos antes de que afecten a los plazos de los proyectos. La planificación de la capacidad gana en precisión. Las decisiones se basan en datos operativos en lugar de en suposiciones. La visibilidad se convierte en la base para una mejor gestión de la producción en la construcción.
Ampliar la prefabricación requiere algo más que capacidad adicional
Muchos contratistas dan por sentado que el crecimiento requiere instalaciones más grandes, más mano de obra o equipamiento adicional. En realidad, muchas organizaciones necesitan ante todo un mejor control operativo. Sin visibilidad sobre los flujos de trabajo de producción, aumentar la capacidad puede limitarse a incrementar la complejidad.
Los programas de prefabricación exitosos se centran en crear procesos repetibles y cuantificables que respalden el crecimiento. Entienden cómo fluye el trabajo por el taller, dónde se producen los cuellos de botella y cómo se utilizan los recursos.
El impacto de la visibilidad de la producción ya está quedando patente en los contratistas que adoptan modernos flujos de trabajo de prefabricación. Tras implementar Manufacton, la empresa de instalaciones electricidad Pieper Power aumentó su vlumen en pedidos de prefabricados de aproximadamente uno o dos pedidos por semana a entre 10 y 20 pedidos por semana, al tiempo que obtuvo una mayor visibilidad sobre el estado de la producción, los plazos de entrega y la planificación de la mano de obra.
Este nivel de información permite a los contratistas crecer con confianza, al tiempo que mejoran la gestión de la producción en la construcción, el cumplimiento de los plazos y los estándares de calidad.
Cómo el software de gestión de la prefabricación contribuye al crecimiento
A medida que las operaciones de prefabricación van madurando, muchos contratistas se dan cuenta de que las hojas de cálculo y las soluciones puntuales inconexas ya no pueden satisfacer las exigencias de la producción. Aquí es donde el software de gestión de la prefabricación cobra un papel fundamental.
Una plataforma centralizada como Manufacton de Allplan conecta el diseño, el aprovisionamiento, la fabricación, el control de calidad, la entrega y la coordinación sobre el terreno en un único flujo de trabajo. En lugar de gestionar la información en múltiples sistemas, los equipos disponen de una única fuente de información fiable para las actividades de producción.
Esto permite:
> Una mayor visibilidad del estado de la producción.
> Una mejor planificación de la capacidad.
> Una mejor coordinación entre los equipos de oficina, taller y obra.
> Menos trabajos de corrección debidos a información desactualizada.
> Plazos de entrega más precisos.
> Mayor previsibilidad de los plazos.
> Mejor toma de decisiones basada en datos operativos.
Y lo que es quizás más importante, proporciona a los contratistas confianza en su capacidad para ampliar con éxito los programas de prefabricación.
El futuro de la prefabricación es la visibilidad
El sector ya ha dejado atrás la cuestión de si la prefabricación funciona. Hoy en día, el reto consiste en cómo ampliar la prefabricación de forma eficiente.
A los contratistas que sigan dependiendo de flujos de trabajo inconexos les resultará cada vez más difícil seguir el ritmo de las crecientes exigencias de los proyectos y los plazos cada vez más ajustados. Aquellos que apuesten por la visibilidad de la producción, la toma de decisiones basada en datos y los flujos de trabajo integrados estarán en mejores condiciones para aumentar el rendimiento, mejorar la previsibilidad y entregar los proyectos de forma más eficiente.
El futuro de la prefabricación no consiste simplemente en construir más en el taller, sino en construir de forma más inteligente gracias a una mayor visibilidad y una mejor gestión de la producción.
Descubre cómo funciona la visibilidad de la prefabricación
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Sobre el autor
Patrick Spink es el director de ventas en EE. UU. de Manufacton by Allplan y un reconocido defensor de la modernización de las operaciones de prefabricación. Colabora estrechamente con contratistas de toda Norteamérica para ayudarles a pasar de flujos de trabajo manuales y desconectados a procesos de gestión de la producción basados en datos que mejoran la visibilidad, la eficiencia y la escalabilidad.




